El Perdón

El Perdón

Guardar rencor, culpabilizar, aferrarse y detenerse demasiado en las heridas, socava nuestra felicidad y tiene un efecto considerable en nuestro bienestar físico y psicológico. Los estudios han sugerido que el perdón es una forma más efectiva de responder, reduciendo el estrés y fomentando la felicidad. Sin embargo, esas heridas dependen de nosotros. Perdonar es una elección y un proceso. El dolor y las decepciones son inevitables, pero no por ello deben controlar nuestras vidas.

  • Algunos piensan que el perdón está diseñado solamente para quienes ocasionan algún daño. Pero no es así. Es necesario primero que aprendamos a perdonarnos nosotros mismos. Esto realmente es lo que ayuda a que perdonemos a los demás.
  • El perdón es la herramienta que nos ayuda a liberarnos de cargas y a caminar livianos y felices por la vida. Nos ayuda a dejar rencores, deseos de venganza y aquellas emociones negativas, producto de una situación que nos hirió. 
  • Es bueno saber que perdonar no es olvidar, minimizar o justificar el daño. Tampoco se trata de reconciliarse con el agresor, ya que en algunos casos esto no resulta necesario ni sano, y además, puede exponer a la víctima a ser nuevamente herida. Podemos perdonar a alguien que nos hizo daño, y decidir alejarnos de esa persona, estableciendo límites claros que nos protejan de volver a ser lastimados.
  • La psicología del perdón hace referencia a todo un acto de valentía por el que las personas dejamos a un lado ese rencor que carcome y del que somos cautivos para aceptar lo sucedido y permitirnos avanzar. Es también una reestructuración del “yo”, un camino psicológico donde reparar daños y emociones negativas para hallar poco a poco y día a día la paz interior. Es también una técnica de desapego.
     
  • No todo el mundo lo logra, no todos somos capaces de dar el paso para ofrecer el perdón. La razón de ello reside en la falsa creencia de que perdonar es una forma de debilidad.
     
  • Una de las mejores ideas que nos regala la psicología del perdón es que hacerlo, dar el paso, además de permitirnos avanzar con más libertad en nuestro presente, nos da la oportunidad de integrar en nuestro ser nuevas valías y estrategias para hacer frente a cualquier fuente de estrés y ansiedad. Porque perdonar y reciclar resentimientos en libertades es todo un acto de valentía y fortaleza.
     
  • La psicología del perdón nos dice a su vez que no estamos obligados a entender ni a aceptar los valores o pensamientos de quien nos hizo daño. Perdonar no es ofrecer clemencia ni buscar justificaciones a lo que sufrimos. Jamás debemos renunciar a nuestra dignidad.
     
  • Se trata más bien de facilitar el duelo del resentimiento, de ir quitándole capas a la rabia, intensidad a la desesperación y a ese bloqueo que nos impide respirar… Para ello, es necesario que dejemos de odiar a quien nos hizo daño.

 Componentes del Perdón:

Dacher Keltner, psicólogo social y profesor de la Universidad de Berkeley, menciona que hay cuatro componentes que nos ayudan a definir y medir científicamente el perdón.
  1. El primero es la aceptación de que ha ocurrido la transgresión o daño que alguien nos ha hecho.
  2. El segundo, es la disminución del deseo o urgencia de buscar venganza o compensación.
  3. El tercero (y sobre todo cuando se trata de conflictos menores o con personas cercanas y que se pueda retomar la relación), es el deseo de acercamiento, disminución en el distanciamiento o evasión de la otra persona.
  4. El cuarto componente implica un cambio en los sentimientos negativos hacia la otra persona, como por ejemplo el aumento de la compasión y entendimiento de su propio sufrimiento, dolor, ignorancia o confusión que lo haya llevado a herirnos.

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